¿ES SEGURO PARA LA SALUD EL 5G?

La suspensión que será seguida de un debate sobre la necesidad y las consecuencias sanitarias que podrían acarrear este tipo de tecnología. La decisión fue tomada tras la organización de una verdadera cruzada, de políticos y ciudadanos, contra el despliegue de emisoras de ondas de tipo 5G.

Estudio de impacto sobre la salud pública del 5 G

Hasta ahora se han recogido casos de personas con electrosensibilidad alta, a las que se han sumado los detractores a la protesta en los cantones suizos de Ginebra (GE),Vaud (VD) y de Neuchatel (NE) y esta semana se ha anunciado que, por el momento, se bloqueará la instalación de antenas 5G en sus territorios hasta que se precise el impacto que este tipo de instalaciones tienen en la salud pública.

Consejo de Europa debe seguir las recomendaciones que aprueba, entre ellas la Recomendación 1815 (2011) sobre los peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos sobre el medio ambiente. En esa Recomendación se insta a los Estados miembros, entre otras cosas, a tener en consideración los principios de precaución y ALARA (mantener los niveles de exposición tan bajos como sea posible); a adoptar todas las medidas razonables para reducir la exposición a los CEM, en particular de niños y jóvenes; a prestar especial atención a las personas electrosensibles que sufren síndrome de intolerancia a los campos electromagnéticos; a llevar a cabo los procedimientos de evaluación de riesgos apropiados y mejorar los estándares de evaluación; y a mantener las instalaciones eléctricas a una distancia segura de las viviendas.

El despliegue está desencadenando una cadena de rechazo en muchas comunidades En Francia, Bélgica, Inglaterra, Suiza, Italia, España, Estados Unidos, India, Polonia o Alemania se están produciendo movilizaciones y protestas contra la expansión de la red 5G. Este despliegue se está imponiendo sin evidencias de su inocuidad para la salud pública y sin consultas a la ciudadanía.
Una gran diferencia es el hecho de que las antenas actuales 4G se colocan en una propiedad privada dentro de una zona concreta, ya que su cobertura era muy grande. Por el contrario, las small cells del 5G tienen un alcance pequeño, por eso, deberán instalarse en lugares estratégicos, siendo necesario encontrar nuevas ubicaciones en multitud de espacios públicos.

Se precisarán realizar estudios de salubridad independientes. Claro que posiblemente el ciudadano guarde ciertos recelos ya que seguro que ha escuchado que no debe dormir con el móvil en la mesilla o no hablar mientras se carga. O que, incluso, produce cáncer. Que los científicos no se ponen de acuerdo. Que existe evidencia científica contradictoria que no permite concluir nada. Que las empresas de telefonía compran a los científicos.

Cuidado con el sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación es en este caso difícil de erradicar, cuando hay de por medio tantos intereses creados.

Los posibles efectos sobre la salud de los campos electromagnéticos emitidos por móviles, antenas, wifi y cualquier dispositivo inalámbrico, generan debate en la opinión pública. Mucho menos entre los científicos en el seno de la Sociedad Europea de Bioelectromagnetismo y la Sociedad de Bioelectromagnetismo

Hay estudios de todas las tendencias, si bien se dice que carecen de avales metodológicos bien fundados. Si bien hay efectos en las personas que cuando menos cuestionan dicha tecnología. Por el momento, esperamos confirmación. A la hora de realizar los próximos estudios sobre la conveniencia de soluciones tecnológicas, y salud pública, deberían incorporarse los más modernos estudios y resultados sobre otros campos del conociciento que quizas hasta ahor no se han incluido.

Neurociencia y funcionamiento de cerebro humano: Consciencia, sinapsis y física cuántica.

A la hora de realizar los próximos estudios sobre la conveniencia de soluciones tecnológicas, y salud pública, deberían incorporarse los más modernos estudios y resultados sobre neurociencia, sinapsis, consciencia y física cuántica. Los neurocientíficos han avanzado mucho en la identificación de las funciones que éstas y otras partes del cerebro parecen realizar y cómo interactúan entre sí. Sin embargo, se le resiste lo de asociar funciones específicas del cerebro exclusivamente a unas determinadas áreas del mismo. Lo que sucede en el cerebro es mucho más complejo. Ahí empieza el campo de la consciencia y la física cuántica. Investigaciones neuro cientíificas han desvelado todo un campo nuevo.

En los años 90 del siglo XX, dos científicos, Sir Roger Penrose (Profesor Emérito de Matemáticas en la Universidad de Oxford) y Stuart Hameroff‎ (anestesista y profesor de la Universidad de Arizona) hicieron pública una teoría que señalaba que la conciencia se deriva de la actividad de las neuronas del cerebro en la escala más mínima, la escala cuántica o subatómica.

La así llamada hipótesis de Reducción Objetiva Orquestada (“Orch OR”) proponía, más concretamente, que la consciencia depende de procesos cuánticos biológicamente orquestados (es decir, trabajando sincronizadamente) en series de microtúbulos situados dentro de las neuronas del cerebro. Los microtúbulos son componentes principales de toda estructura celular. También señalaba que dichos procesos cuánticos regulan la membrana y la sináptica neuronales –la actividad normal de las neuronas-; y que la evolución de cada uno de ellos culmina gracias a la llamada “Reducción Objetiva”, un concepto estrechamente vinculado al colapso de la función de onda‎ de la mecánica cuántica.

En los años 90 del siglo XX, dos científicos, Sir Roger Penrose (Profesor Emérito de Matemáticas en la Universidad de Oxford) y Stuart Hameroff‎ (anestesista y profesor de la Universidad de Arizona) hicieron pública una teoría que señalaba que la conciencia se deriva de la actividad de las neuronas del cerebro en la escala más mínima, la escala cuántica o subatómica.

La así llamada hipótesis de Reducción Objetiva Orquestada (“Orch OR”) proponía, que la consciencia depende de procesos cuánticos biológicamente orquestados (es decir, trabajando sincronizadamente) en series de microtúbulos situados dentro de las neuronas del cerebro. Los microtúbulos son componentes principales de toda estructura celular.

Dirk K F Meijer y Hans J.H. Geesink, de la Universidad de Groninga, en Holanda, en un artículo publicado en “NeuroQuantology” señaña que “la conciencia se deriva de las vibraciones cuánticas de los microtúbulos”, unas vibraciones que “gobiernan la función neuronal y sináptica”, pero también “conectan los procesos cerebrales a procesos de auto-organización a escala fina, a la estructura cuántica ‘proto-consciente’ de la realidad”.

Esto quiere decir que el cerebro, además de ser un órgano de procesamiento con base orgánicas y bioquímicas, una ensalada de sinapsis y neurotransmisores con los que nos relacionamos con nuestra realidad más inmediata, ademas el cerebro, está vinculado al resto del universo a nivel cuántico con el que se intercambia información continuamente.

Según Meijer y Geesink, a dicho nivel, nuestro cerebro estaría conectado con campos cósmicos como el de la gravedad, el de la energía oscura, el de la energía punto cero o el de las energías de los campos magnéticos de la Tierra.

Esa conexión se daría a través de mecanismos bien establecidos por la teoría cuántica como el entrelazamiento cuántico (que vincula a partículas entrelazadas más allá del espacio-tiempo) o el efecto túnel cuántico (que se da cuando una partícula cuántica viola los principios de la mecánica clásica, al atravesar una barrera de potencial imposible de atravesar para una partícula clásica).

El cerebro y los campos:

Estos investigadores proponen que el cerebro podría “comunicarse” con esos tipos diversos de campos gracias a una geometría, la conocida como geometría de toro o toroidal, que básicamente está constituida por espirales circunscritas en una esfera (se puede entender imaginando una rosquilla). El toriode tiene un campo magnético.
 
Al parecer, el toroide es la forma que tienen los átomos, los fotones y toda unidad mínima constitutiva de la realidad. Pero no solo: Según los investigadores holandeses, nuestro  cerebro se organizaría también siguiendo esta estructura. Las neuronas del cerebro forman estructuras geométricas multidimensionales para procesar información, que se deshacen súbitamente al tomar una decisión. 

Conclusiones

Cientificos como Penrose ha destinado las últimas décadas al estudio de un modelo físico de la conciencia, sentando las bases de una biofísica cuántica de la mente que unificaría una realidad con tres dimensiones: matemática, física y psíquica.

Por tanto al evaluar si las tecnologías emergentes son saludables o como impactan en la salud física y psíquica, deberían ampliar el campo de los bio estudios. La pega de todo esto es que al ritmo que avanza la creación de tecnología emergente ralentiza mucho la comercialización masiva si el ciclo de estudios previos es mas largo. aunque podemos encontrarnos con situaciones del tipo de aquellos operarios que manipulaban material radioactivo en la central nuclear de Andújar a mano descubierta y sin protección ninguna, por que nadia había demostrado que la radioactividad perjudica la salud. Eran otros tiempos. no se sabía nada, y manipularon el uranio sin medidas efectivas de protección (gastaban mascarillas de papel) y sin conocer el peligro de la radiactividad. Por eso, depositaban la comida sobre los bidones de residuos y lavaban en casa la ropa de faena. Desde entonces hasta hoy, el cáncer ha exterminado a la mayoría de quienes allí trabajaron durante décadas. Hoy son otros tiempos y contamos con tecnología para investigar la salubridad de las tecnologías emergentes así como su adecuado uso, manipulación laboral e integración en soluciones de todo tipo.

Referencias bibliográficas:

Stuart Hameroff, Roger Penrose. Consciousness in the universe: A review of the ‘Orch OR’ theoryPhysics of Life Reviews (2013). DOI: 10.1016/j.plrev.2013.08.002.

Stuart Hameroff, Roger Penrose. Reply to criticism of the ‘Orch OR qubit’–‘Orchestrated objective reduction’ is scientifically justifiedPhysics of Life Reviews (2013). DOI: 10.1016/j.plrev.2013.11.00.

Stuart Hameroff, Roger Penrose. Consciousness in the universe. Physics of Life Reviews (2013). DOI:10.1016/j.plrev.2013.08.002.

Cliques of Neurons Bound into Cavities Provide a Missing Link between Structure and Function. Front. Comput. Neurosci., 12 June 2017 | https://doi.org/10.3389/fncom.2017.00048

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