Un estudio de Fedea, BBVA Research y la Fundación Rafael del Pino señalaba antes del endurecimiento de las medidas de confinamiento anunciadas el 29 de marzo que el PIB español podría caer entre un 4% y un 8% en el año.

Madrid sin traáico

Si por las dos semanas de confinamiento se va a perder un 40% de actividad y un 60% por las dos semanas de cierre completo, el PIB mermaría en unos cuatro puntos en un mes, el equivalente a unos 49.000 millones de euros. La paralización adicional ha cambiado todo.

El nivel de desplome puede ser ahora mucho mayor, con cifras que podrían acercarse más a los dos dígitos, tal y como avanzaba un informe de Goldman Sachs. El Banco de España advirtió en el comienzo de la crisis de «una perturbación sin precedentes» y de una “disrupción muy severa de la actividad económica”

Ss. Se trata de unas cifras muy aproximativas, pero que en líneas generales casan con lo que está ocurriendo en países como China y con los números que han hecho organizaciones como la OCDE, el instituto estadístico francés, o los que arroja un estudio del BBVA, Fedea y la Fundación Rafael del Pino.

La paralización adicional ha cambiado todo. El nivel de desplome puede ser ahora mucho mayor, con cifras que podrían acercarse más a los dos dígitos, tal y como avanzaba hace poco un informe de Goldman Sachs, que anticipaba una caída en el año del 9% para luego rebotar en 2021 un 8%.

¿Cuántos empleos se pueden perder?

La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) calcula que la crisis causará de momento, con una estimación de confinamiento de cuatro semanas, la pérdida de al menos 300.000 empleos al final de este ejercicio. Los sectores más afectados serán la microempresa (de 0 a 10 trabajadores), que absorbería el 23% de las pérdidas totales de empleo, la pequeña (de 10 a 49 empleados) con un 22% y la mediana (de 50 a 249 trabajadores) con un 16%.Cepyme calcula que se perderán 300.000 empleos por las medidas de confinamiento

¿Cómo será la crisis global que se avecina?

El escenario económico mundial es muy incierto en estos momentos, pero el analista Mohamed El-Erian prevé que habrá cuatro fases. La primera, en la que ya estamos inmersos, es de perjuicios económicos y corporativos (con parón del sector servicios y las manufacturas, una tormenta perfecta que frena a a vez el consumo, la inversión y el comercio);

La segunda, el contagio financiero: el dinero se queda quieto y solo los bancos centrales pueden ofrecer liquidez.

La tercera: Después vendrá la formación de fondo: llegará un momento que los mercados tocarán fondo; si se consigue que eso coincida con una contención efectiva del virus, la recuperación puede ser menos dolorosa.

Por último, La cuarta: llegarán los efectos a largo plazo, entre los que prevé un impulso de la desglobalización, con compañías que repensarán, por ejemplo, las bondades de tener centros de producción distantes, repartidos por todo el mundo.

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