Los algoritmos suelen ser eficientes en los cometidos para los que han sido diseñados, pero ignoran qué es la ética ni la equidad. El factor humano continúa siendo imprescindible. Hay que corregir sesgos para que no cometan enormes desigualdades impredecibles y de consecuencias catastróficas.

Analistas y empresas introducen rectificaciones en los datos masivos para que el tratamiento de la información a gran escala resulte menos discriminatoria. ES ahora cuando mas necesitamos tener diseñadores y empresarios éticos, con profundas convicciones capaces de mantener a los sistemas de big data e inteligencia artificial bajo control ético. Es ahor cuando las ideologías pueden plasmarse en los modelos de negocio. O un simple descuido de un trabajo mal hecho, que deje sin control algún sesgo, puede provocar una cascada de consecuencias indeseables.

El humanismo adquiere relevancia en este momento crítico

Para los programadores, el deep learning, que resulta más complejo que los algoritmos que lo han predecido, dificulta el reto de trabajar de forma autonoma, de hacer bien su cometido. Por que comete sesgos que hay que rectificar. Sesgos éticos, y sesgos de todo tipo. .Por otra parte, las leyes de protección de datos, suponen un tipo de blindaje de la información en Europa, (que no en Estados Unidos) para evitar intromisiones en la privacidad de las personas, impide que vigilantes externos (la IA) sepan dónde buscar para que el big data no acabe siendo discriminatorio incluso sin saberlo. No obstante, los profesionales deben acometer este desafío con convicción porque, como afirma la docente de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) Kate Crawford, “estos sistemas van a influir en nuestras principales instituciones sociales”.

Analistas y empresas introducen rectificaciones en los datos masivos para que el tratamiento de la información a gran escala resulte menos discriminatoria . Pero estas rectificaciones no puede decidir las un analista, un tecnico desarrollador. Se enfrenta a profundo dilemas éticos, bioéticos, biosanitarios, y de toda índole, que requieren de especialistas en ética, en pensamiento, humanistas, pensadores, globalistas.

Es hora del pensamiento critico, de la ética y de un profundo humanismo desde las cúpulas de los negocios. Estas herramientas amplifican mucho las actitudes estrategias de empresa y conceptualización de los modelos de negocios.

Si queremos una sociedad más justa, más igualitaria, mas equitativa o mas democrática, es ahora cuando se va a poner de manifiesto. Tenemos herramientas poderosas con gran capacidad de influencia, depende de nosotros lo que hacemos con ellas, y que mecanismos de regulación se aplican.

Las empresas pueden emprender la senda de ser empresa “B”, una empresa que combina los beneficios económicos con beneficios sociales, medioambientales , salud, y otros. Estamos a tiempo de transformar nuestras empresas en empresas B. Y para ello se requiere trazar un plan para ser una mejor empresa para el mundo . En mi humilde opinión creo que ahí radica la verdadera inteligencia humana.

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